El impacto de estos meses en los supermercados ha dejado sentir el valor que los consumidores están dando a la distribución de proximidad, "uno de sus grandes aliados durante los meses pasados al permitirles abastecerse de todo lo necesario (...) sin grandes desplazamientos", según un comunicado difundido por Asedas. La pandemia deja un nuevo perfil de consumidor, según la asociación: más consciente de valores como la cercanía, la atención personalizada, la higiene o la seguridad, entre otros.
El nuevo consumidor tiene como uno de sus principales rasgos de identidad el gusto por la proximidad, de manera que, entre otros factores, se puede hacer la compra a pie y cobran importancia los productos frescos; y el auge del supermercado rural, apoyado por cadenas regionales y pequeñas empresas de supermercados agrupadas en centrales de compra, un factor fundamental para apoyar el freno a la despoblación de áreas rurales que, con la pandemia, ha despertado el interés de muchos ciudadanos.
También destaca la omnicanalidad, con la tienda electrónica como complemento de la tienda física, o lo que Asedas denomina proximidad digital. El consumidor también es más tranquilo y confiado, gracias a las medidas de seguridad e higiene aplicadas. También cobra fuerza 'el factor humano', que deriva del compromiso de los empleados de los supermercados, lo que les ha convertido en "un vecino más", profundizando en la idea de servicio personalizado.
Por último, el nuevo consumidor está concienciado medioambientalmente. Repiensa los modos de consumo y de tratamiento de residuos para avanzar en economía circular. El gran reto es la mejora de los sistemas de recuperación y tratamiento de materiales, mientras se trabaja en la reducción y sustitución de envases.





