The Australian Wine Research Institute (AWRI) ha publicado un estudio en el que se indica que la falta de oxígeno después de embotellar un vino favorece la aparición de aromas reductores y la adición en exceso del sulfato de cobre para contrarrestar la aparición de estos defectos puede favorecer la oxidación del vino. Por ello, la elección del tipo de cierre es un factor muy importante en la elaboración del vino para controlar el ingreso de oxigeno (OTR).
Los cambios en las características aromáticas del vino debido al oxígeno determinan en gran medida la aceptación y las preferencias del consumidor, por lo que además de analizar el oxígeno procedente del proceso de embotellado también hay que estudiar detenidamente el tipo de cierre que se va a emplear.
El oxígeno es un claro modulador del aroma, por lo que su inadecuado tratamiento puede producir una seria pérdida en la calidad. El control de la oxigenación es determinante en la creación de las reacciones químicas que, entre otros factores, marcarán las diferencias varietales, regionales y de estilo.





