En un sector con muy baja rentabilidad, como el sector lácteo, es necesaria una integración de la cadena de suministro que permita ganar valor, mediante la optimización de los procesos . Para ello, es determinante cambiar los modelos organizacionales, desde una estructura tradicional muy rígida a una más flexible en forma de red. Así, nos lo ha explicado Roberto Rodríguez en el III Encuentro Alimarket Logística Gran Consumo.
Aunque para Roberto Rodríguez no existe una receta mágica, ya que cada empresa es diferente y debe adaptarse a sus circunstancias, propone cuatro puntos sobre los que trabajar para adaptarse a las nuevas exigencias del mercado: flexibilidad para el cambio, agilidad para hacerlo rápidamente, dinamismo constante y la fiabilidad de que se hace de forma eficiente y más eficaz .
Como punto de partida, hay que identificar cuatro hitos donde incidir: adaptarse e innovar usando una tecnología que de visibilidad a toda la cadena de forma simple; tener la habilidad para gestionar y aprovechar el conocimiento que te da esta tecnología, a través de profesionales que conozcan el negocio; ser competitivo, tanto en los negocios internos como los externos; y ser capaces de transmitir al consumidor la diferenciación de tu producto, valorizando el producto y el servicio en cada etapa.
En el caso concreto de Capsa, cuando inició este proceso de integración hace cinco años, como primer paso se definió la cadena y sus objetivos: recogida diaria de las granjas conservando todo su valor nutritivo, transformarlo en menos de 24 h para mantener sus nutrientes, construir relaciones con el cliente para valorizar el producto en cada etapa y que el consumidor identifique ese valor de lo que consume.
Una vez identificada la cadena y sus objetivos procedió a la integración en cuatro niveles: la integración de la información, con una visión compartida, global y en tiempo real desde el origen al destino; una planificación sincronizada, a partir de simuladores (motor de simulación a nivel táctico) de distintos escenarios para ver si las decisiones son correctas y adaptarse a posibles cambios; una coordinación de los flujos , para lograr un equilibrio entre la producción, la industria y la distribución, a partir de modelos colaborativos VMI con proveedores y clientes; y una gestión por proceso, basada en un trabajo trasversal, con equipos multidisciplinares, con micro-proyectos de mejora continua. Gracias a esta integración, Roberto Rodríguez destaca la madurez alcanzada por la organización, con unos resultados planificados y unos objetivos claros; el sincronismo entre la estrategia y la táctica para adecuar cada proceso a cada escenario; se toman decisiones midiendo los impactos en toda la cadena; y se ha reducido el número de errores, con lo que se han reducido también los costes.





